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La Coctelera

Universitarios e investigadores en acción

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Categoría: Evaluación de la Educación

6 Diciembre 2005

Evaluación y Acreditación. 4 de 4

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Lo que proponemos

La acreditación se liga a los conceptos de evaluación y de regulación y por ello se coloca en un punto de controversia no fácil de resolver: o se aplica el enfoque centralista que concentra poder con la estructuración de mecanismos y de la correspondiente burocracia para su operación o se tienen las posibles soluciones de carácter privado y los modos de regulación automática que se originan en la operación abierta del mercado.

En todo caso, las características que debiera tener la acreditación como proceso que acompañe la actual circunstancia de la educación superior y que han de expresarse de modo consistente en la forma-estructura jurídica que se establezca se vinculan, a lo menos, con los siguientes requisitos:

- Reconocer en su base, la plena autonomía de las instituciones educacionales en lo académico, económico y administrativo, como elemento fundamental para que éstas puedan realizar su tarea intelectual y como factor que posibilita la convivencia con otras entidades.

- Ser ella misma autónoma, independiente y ajena a cualquier intervención e interferencia y reconocer como principal referencia, al saber en su entendimiento social. La jerarquía y la calidad académicas las otorga el saber y, a su vez, éste otorga la autonomía: se es más autónomo en tanto más se sabe.

- Ser permanente y con amplia cobertura en lo institucional y en lo programático, aunque sea de gradual aplicación.

- No ser utilizada como instrumento para definir medidas que trasciendan su campo de acción más propio.

- Considerar íntegramente la vida institucional o parcialmente sus programas académicos.

- Tener carácter público en el sentido que los resultados obtenidos en las diversas etapas de tiempo en que ella se aplica, sean conocidos por todos los que se interesen y que estimen puedan serles útiles en las decisiones que adopten.

.
- Ser descentralizada en términos de los organismos responsables de su ejecución puesto que la propia dimensión que ha tomado y el crecimiento que tendrá a futuro dificultan las instancias y procedimientos únicos, pudiendo entonces considerarse la conveniencia de incorporar organismos privadas autónomos de hecho no solo de derecho, que se relacionen con organismos de coordinación en cuanto al cumplimiento de las normas generales que de ellos emanen pero, con independencia en la ejecución directa y ,

- la creación de un organismo estatal responsable de coordinar todos los procesos de evaluación y acreditación tanto de instituciones publicas como de privadas y así evitar la simulación en los procesos de evaluación y eventualmente en la acreditación de programas educativos

Acertijo

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6 Diciembre 2005

Evaluación y Acreditacion. 3 de 4

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Fundamento de la acreditación

En el entendimiento de la educación como una responsabilidad de carácter universal que puede ser asumida localmente, en su nivel terciario los roles que corresponden al Estado o a los niveles centrales debieran reducirse al apoyo a instituciones que sean de su directo interés, a la acción subsidiaria en las situaciones en que los particulares no intervienen, al apoyo a aquellas funciones institucionales que representan auténticos beneficios sociales( tal es el caso de la educación intercultural), al financiamiento de ayudas a los buenos estudiantes que lo requieran por sus condiciones económico-sociales y a la cautela del cumplimiento de la calidad académica con que las entidades ejecutan su tarea cultural.

En el cumplimiento de estas tareas han de integrarse los esfuerzos estatales y privados como real asunto de carácter público y cabe entonces el balance social que garantiza a través de una adecuada certificación y validación, la creencia de la sociedad en que se tienen las necesarias calificaciones cuantitativas y cualitativas en torno al manejo del saber que le permiten un eficaz y efectivo cumplimiento de la responsabilidad asumida.

La universidad tiene calidad cuando hace efectivo su concepto, es decir, en tanto cumpla con su misión alcance su visión y logre sus objetivos. Lo anterior implica un proceso de verificación que permita identificar como la institución se aproxima al ideal que le corresponde de acuerdo a las exigencias propias de cada una de sus funciones.

La acreditación acerca la recuperación de la confianza social, puesto que mide y evalúa comportamientos y conductas desde el valor y la jerarquía del saber y del conocimiento. El reconocimiento de los grados de sabiduría que se manejan realizado por los que saben, afirma y consolida la autonomía institucional puesto que de ser una gracia concedida por el Estado o por sus organismos, se convierte en un bien ganado por el propio esfuerzo intelectual. Con esto las instituciones se hacen más libres y pueden entonces reforzar sus propias modalidades de autoevaluación trabajando complementariamente con organismos reguladores externos, siempre en el afán constante de hacer mejor lo que ya se hace bien o al menos se cree que se hace bien.

Desde el enfoque del conjunto de instituciones de educación superior y de su relación con la nación, el desarrollo tenido durante las dos décadas recién pasadas posibilita la existencia de mecanismos reguladores que apoyen la credibilidad pública de la educación superior como elemento relevante del desarrollo nacional, marcados eso sí por un profundo respeto a la libertad de aprendizaje o enseñanza en el esquema tradicional y a la autonomía institucional. Desde el enfoque institucional, la acreditación consolida la independencia de cada entidad y permite un mejor autogobierno con la consecuente mayor autoregulación de cada corporación, estableciendo los ámbitos naturales de ejercicio de las libertades institucionales con claras delimitaciones generadas en modos de convivencia establecidos con base en acuerdos comunes en que se cuidan su libertad y su autonomía. Este aspecto es significativo por la gran heterogeneidad que presenta nuestro sistema, en el que coexisten programas de docencia e investigación de alta calidad académica junto con problemas economicos muy fuertes, diferencias que se presentan entre las instituciones de Sinaloa y en muchos otros estados por no decir todos. Asimismo, se tiene una mayor diversificación con las decisiones agregadas de las instituciones evitándose la compulsiva aplicación de modelos centralistas y el control de las burocracias, cualesquiera que éstas sean

Acertijo

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6 Diciembre 2005

Evaluación y Acreditación. 2 de 4

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Las Características Básicas

En el nivel de la educación superior el énfasis de la definición de la acreditación está colocado, además de su caracterización principal como un proceso, en dos diferentes elementos no excluyentes entre ellos: uno acentúa el autoanálisis y la autoevaluación por parte de la propia institución y el otro enfatiza el reconocimiento entregado por un organismo acreditador. Ambos son parte sustantiva de su buen entendimiento ya que la evaluación de la institución o de sus programas a través del autoestudio y del análisis externo ayuda a la identificación de fortalezas y areas de oportunidad. También ambos, finalmente, constituyen un juicio profesional con propósitos públicos y son la adecuada base de información que posibilita el real y auténtico mejoramiento.

Esta evaluación es ejercida en procesos secuenciales y simultáneos por los propios miembros de la institución y por el juicio de pares externos que, fuertemente interrelacionados, actúan de modo complementario. En ocasiones, son las opiniones externas las que originan procesos internos de evaluación; a veces, es a la inversa.

La acreditación se liga a variados aspectos de la vida institucional: sus funciones, su tarea o misión, sus propósitos, objetivos y metas, sus currícula y planes y programas de estudio, su organización administrativa y jurídica, su planificación, su gobierno y sus recursos. Debe apuntarse eso sí, preferentemente, a conocer con precisión lo que la entidad quiere hacer, midiendo con rigurosidad su voluntad y capacidad para ejecutarlo. Para ello la identificación de procesos de trabajo y de productos que puedan ser mensurables públicamente, la adopción de estándares de excelencia como referencia para medirse y la instalación de mecanismos de autorreflexión, son instrumentos que ayudan a su correcta aplicación.

En lo general, se entiende la acreditación como un proceso que integra tres fases distintas: el reconocimiento que permite a la institución iniciar sus actividades académicas; el seguimiento del desarrollo de su proyecto institucional durante un período de tiempo establecido por la ley o por mutuo acuerdo entre las partes, hasta alcanzar la plena autonomía y la posterior evaluación que acompaña de modo constante la vida institucional.

Se incluye como elemento significativo la recolección, sistematización, ordenamiento y difusión de la información que se genera en su aplicación como un bien de pública utilización para el adecuado comportamiento de cada institución y de su conjunto y que también posibilita la incorporación de la comunidad interesada en el proceso.

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5 Diciembre 2005

Evaluación y Acreditación. 1 de 4

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La acreditación es la validación de lo que es propio y especifico de la universidad y el logro del reconocimiento por parte de la sociedad y del estado.

Presentación

Existen naturales desconfianzas en la sociedad sinaloense y en todo México respecto a la educación superior: el dinamismo de su crecimiento en número de instituciones y de programas docentes que comprometen una alta demanda estudiantil; la diversificación generada por la incorporación del sector privado en sus niveles universitario, profesional y técnico que aún no es adecuadamente captada en sus comportamientos laborales diferenciados; la incertidumbre respecto a ciertos comportamientos institucionales; la ausencia de adecuada información y la asignación de recursos estatales y particulares a veces realizada con criterios discrecionales, son algunos de los elementos que se perciben como erróneos o de resultados inciertos y que generan recelos e inquietudes acerca de las conductas sociales de las instituciones de educación superior.

Sí se agrega ahora un tema importante, el de la calidad con que se ejecutan hoy en día las tareas y acciones que la educación terciaria incluye en el ejercicio pleno de sus funciones y en los distintos niveles de trabajo en que ella actúa.

Si se comenta hoy el tema de la evaluación y la acreditación ya no se discute si debe existir o no como uno de los mecanismos reguladores del sistema, motivo central de la reflexión hace algunos años, sino que se concentra el análisis en cuál ha de ser la más adecuada manera de ejercerla que debiera regularse tal aspecto.

La evaluación y la acreditación son una manera de concebir la acción educacional basada en la libertad como única posibilidad real para el auténtico desarrollo de la persona humana y que al igual que la educación, busca el sentido de excelencia como permanente aspiración. En su aspecto formal se expresa en un tipo de contrato social que determina derechos y deberes de las partes que concurren a su establecimiento.

En nuestra experiencia como investigador y administrador de la educación, la evaluación y la acreditación aún no se constituyen como una "tradición" y por ello se está todavía en un momento oportuno para orientar la instalación de su forma-estructura jurídica. Quedan muchas y diversas etapas por recorrer que han de vincularse, necesariamente, al entendimiento que la obtención de ciertos grados de calidad en la acción educativa sólo constituye una adecuada base para postular mejores desarrollos mediante la entrega de recursos del erario público. .

Es en función de esta premisa, que puede considerarse que la evaluación y la acreditación es todavía una tarea pendiente, particularmente en nuestro estado siendo uno de los que menos programas tiene acreditados a nivel nacional.

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Sobre mí

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Me llamo Isidoro Beltrán, (Acertijo) soy Licenciado en Derecho por la Universidad de Occidente de Sinaloa, Maestro en Derecho Social, por la Universidad Autónoma de Sinaloa, Diplomado en Desarrollo Humano y Doctor en Enseñanza Superior (c) por el Centro de Investigación en Docencia y Humanidades del Estado de Morelos, me gusta el trabajo con grupos sociales culturalmente desfavorecidos y me encanta relacionarme con todo tipo de personas y compartir ideles de formación de una nueva sociedad.

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